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Tu lo tienes, yo lo quiero

El ser humano es inconformista por naturaleza, pero la vida te va situando y según vas cumpliendo años te das cuenta de lo afortunado que eres realmente.

De pequeños no nos valía con tener nuestros juguetes, siempre queríamos aquellos que otros de nuestro alrededor tenían. Tus patines eran estupendos, hasta que descubrías esa bicicleta que los Reyes habían traído a tu hermano.

Llegada la adolescencia, pasábamos horas planchándonos el pelo porque nuestros rizos nos espantaban y anhelábamos tener el pelo liso , eso si nuestra amiga tenía el pelo liso y pasaba horas en la peluquería haciéndose espantosos moldeadores que le proporcionaban esos rizos ansiados de los que ella carecía.

Una vez comenzada la vida laboral, luchamos por ascender y posicionarnos y cuando lo conseguimos y tenemos  un buen salario, con en el que en principio nos sentimos muy bien pagados, la frustración llega al enterarnos de lo que gana el de al lado.

Aspiramos a tener un buen ordenador, o el último móvil que tiene 3G 4X 5Z o ese reloj que hemos visto cientos de veces cuando hemos pasado por un escaparate … y, cuando ya lo tenemos en nuestro poder, nuestra mente comienza a crear la siguiente necesidad, no nos da tiempo a disfrutar lo que hemos conseguido porque ya estamos preparándonos para poder obtener el siguiente.

Es como la vida misma, generaciones de ” tu lo tienes, yo lo quiero”

Pero el tiempo pasa y cuando de verdad maduramos, encontramos el placer en las pequeñas cosas, disfrutamos simplemente con un día paseando por el campo, llenando nuestros sentidos de olores, colores, sabores… y dando gracias cada día por tener salud, realmente es lo importante.

Nos volvemos más prácticos, queremos un coche si, pero para transportarnos, buscamos mas la seguridad que otro tipo de razones menos lógicas que antes tanto nos importaban.

Ya no vendemos nuestra alma a cualquier precio. Intentamos pasar más tiempo con los nuestros, compartir más con los amigos. Trabajamos duro y apasionados, pero en lo que nos gusta.

Queremos vivir, porque durante muchos años nos hemos dedicado a desear y no a disfrutar.

Si fuéramos capaces de reaccionar a tiempo deseando menos y disfrutando mas, realmente alcanzaríamos muchos mas momentos de plena felicidad.

“La felicidad no reside en tener lo que se quiere, sino en querer lo que se tiene” (San Agustin de Ipona) aportado por @victurs

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16 comentarios el “Tu lo tienes, yo lo quiero

  1. Qué acertado tu post, explicando la realidad de cuando vas haciéndote mayorcico.
    Y qué pena que no lo sepamos cuando somos jóvenes. Pero igual, si lo supiésemos, no seríamos felices de chavales.
    No sé… Me parece que me estoy haciendo mayor.
    Un saludo!!

    • Buenas noches Félix
      Efectivamente creo que hay que ir quemando etapas, lo triste es que cuando te das cuenta has perdido muchos años persiguiendo cosas que a la larga no te hacen mas feliz.
      Nos tomaremos una cervecita y un buen jamoncito de los tuyos, porque seguro que en ese momento sentiremos lo mas parecido a un momento de felicidad y eso no tiene precio ;))
      Muchas gracias
      Saludos

  2. ¿Crees de verdad que somos inconformistas? Yo creo lo contrario. Y solo cuando nmo nos conformamos, los que no lo hacemos, avanzamos.O eso quiero creer. O eso creo.

    Otra cosa es que nos conformemos con tonterias, y no con lo importante.O lo que creiamos importante. Hasta que sabemos lo que es.

    • Hola Rafa:
      Estoy convencida de ello, aunque tampoco se puede generalizar.
      La gente se afana (o nos afanamos) por demostrar a los demás sus éxitos enseñando sus logros materiales.
      La casa, el coche, la ropa… son síntomas de que hemos llegado, que hemos triunfado ya tenemos un estatus , pero la realidad es bien distinta.
      Llegamos (en algunos casos) ganamos dinero y una posición, pero a base de descuidar otras parcelas importantísimas de la vida que al menos en estos momentos para mi es lo realmente importante. Como dice Félix me debo estar haciendo mayor :))
      Un abrazo

  3. Yo ya me hice mayor: el espacio de los sueños de conquista y éxito ha sido ocupado por el recuerdo de algunas conquistas y éxitos y bastantes derrotas y fracasos.
    Si del otro aprendiésemos a emular sus virtudes en vez de sus pertenencias mejoraríamos nuestra calidad humana. Además, cuando te haces mayor, dejas de desear lo que tienen los otros (desinterés más dificultad biológica de disfrutarlo); pero no disminuye (no tiene por qué disminuir) el interés por aproximarte al más preparado, al más prudente, al más bondadoso, al más justo … Este es un deporte que no sólo se puede practicar a cualquier edad sino que es muy importante no dejar de hacer músculo.
    Muchas gracias por tu reflexión Fátima

    • Buenos días Carlos:
      Gracias a Dios cumplir años tiene algo muy positivo. Por un lado haber vivido que no es poco y por otro poder poner las cosas en su sitio. Es una pena que en algunos casos nos demos cuenta un poco tarde.
      Efectivamente llega un momento de la vida donde desear los bienes materiales que los demás tienen te exige un esfuerzo a nivel personal que no compensa, porque cuando lo alcanzas lo que falta es tiempo para disfrutarlo.
      Me gustan tus palabras, “aprender a emular las virtudes de los demás” esto sin duda alguna nos convertiría en una sociedad mucho mas avanzada.

  4. Genial cómo describes ese mecanismo psicológico natural… Mis hijas de niñas SIEMPRE se cambiaban el plato de la comida (Percibían el de la otra mejor que el suyo) no tenía más que poner a la contraria el que quería se comiese cada una. El mecanismo es fácil, en la mente infantil, si tienen su juguete y además juegan con el de la hermana y vecino, lo tienen todo. La pena es que mucha gente no madura y sigue actuando “como niños”.

    • Gracias Elena!
      Efectivamente creo desde que empezamos a relacionarnos con otros seres humanos, nuestro sentido posesivo es elevado. Gracias a la educación que nos dan nuestros padres aprendemos (no nos queda otra) a compartir, pero es algo que nos cuesta. “Mi juguete es mio y no te lo dejo pero además quiero el tuyo, ahí vienen nuestras primeras peleas cuando aun no levantamos dos palmos del suelo.
      El problema es que posteriormente la sociedad de consumo nos lleva a “competir” por tener, demostrar, posicionar y algún extraño resorte nos impulsa a hacer una verdadera carrera de obstáculos para si tu lo tienes yo lo tengo igual o mejor.
      Creo que esta crisis que estamos viviendo nos está viniendo bien a todos para valorar lo realmente importante.
      Saludos

  5. Estupenda reflexión.
    A lo mejor es la evolución natural, cuando eres joven lo quieres todo, cuando vas madurando empiezas a disfrutar de los detalles, de las pequeñas cosas, el deleite de los sentidos …. es como cuando te enamoras de una pesona, al principio es como muy pasional, pero con el tiempo es …. profundidad, ternura, pasión lenta, miradas que acarician …. a lo mejor consiste en eso.
    Un abrazo

  6. Muy buen post, muy claro, y va en la misma línea de uno que había hecho sobre la sociedad de lo efímero.
    En lo único en que disiento es que creo que (generalmente hablando) los mayores también se han contagiado de ese espíritu inconformista y, para peor, crean una nueva generación que aprende a perpetuarla como algo normal.

    Saludos!
    PLPLE

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